Conoce sus atributos y el impacto que tiene sobre tu salud al usarlo para preparar tus comidas

El aceite de oliva es una de las alternativas más saludables para cocinar, pues a diferencia del aceite tradicional, aporta menos grasa y su versatilidad permite consumirlo de diferentes formas. Eso no es todo, su consumo también tiene aportaciones en tu salud. Conoce los beneficios del aceite de oliva.

Previene el desarrollo de enfermedades

Además de aportar un excelente sabor a tus comidas, algunos estudios han mostrado que consumir aceite de oliva a diario es esencial para prevenir ciertos tipos de cáncer.

Mejora la salud intestinal

El consumo de aceite de oliva es muy benéfico para la salud del aparato digestivo, pues actúa como protector reduciendo el exceso de ácidos en el estómago. Asimismo, favorece la absorción de calcio y magnesio.

Previene la artritis

El aceite de oliva puede ayudar a reducir el dolor en articulaciones y la hinchazón causada por la artritis reumatoide. Estos efectos se magnifican cuando se combina con la ingesta de pescados ricos en omega 3. Algunos estudios muestran que el aceite de oliva extra virgen reduce la inflamación y el estrés oxidativo en las personas con esta condición.

Previene la diabetes tipo II

El aceite de oliva tiene efecto protector contra la diabetes, por sus efectos beneficiosos sobre la glucemia y la sensibilidad a la insulina. Esto fue confirmado por una investigación publicada en la revista Diabetes Journal. Acorde a los resultados, el grupo de estudio que consumió una dieta mediterránea con aceite de oliva redujo el riesgo de desarrollar diabetes tipo II en más de 40%.

Mejora la salud cutánea

El aceite de oliva extra virgen contiene agentes antienvejecimiento y nutrientes que combaten los daños en la piel. Al parecer, el aceite de oliva añade una capa protectora en la piel, tanto ingiriéndolo, como aplicándolo externamente.

Ideal para perder peso

Consumir grasas sanas puede ser beneficioso a la hora de quemar calorías, pues acelera el metabolismo. Además, expertos en este tema, como el ingeniero agrícola Leandro Ravetti, afirman: Una dieta rica en aceite de oliva extra virgen puede favorecer la pérdida de peso y su mantenimiento. De hecho, las dietas bajas en grasa son menos efectivas que aquellas que contienen grasas saludables para este fin”.

Beneficios del aceite de oliva

Reduce el colesterol

Ayuda a proteger al organismo del colesterol “malo” (LDL), y sus fitoesteroles aumentan el colesterol “bueno” (HDL), lo que ayuda a balancear esta sustancia logrando la reducción de enfermedades cardiovasculares y arterioesclerosis.

Previene enfermedades cardiacas

El consumo de aceite de oliva reduce la inflamación, mejora la función del revestimiento de los vasos sanguíneos y puede ayudar a prevenir la coagulación no deseada de la sangre.

Usos recomendados para el aceite de oliva

Para disfrutar estos beneficios, es necesario que combines de manera efectiva el aceite de oliva con tu alimentación. Incorpóralo a tu dieta con estas sugerencias:

  1. Es recomendable el uso del aceite de oliva para freír a temperaturas elevadas (190°C). Contrario a lo que se creía, se mantiene sin descomponerse a altas temperaturas y es mucho más resistente que el de girasol o de soya.
  2. A la hora de cocinar sería un grave error que se mezclara el aceite nuevo con el viejo o que se mezclaran diferentes tipos de aceites. Esto es así porque los de semilla no aguantan tanto como el aceite de oliva por lo que se pueden producir sustancias tóxicas.
  3. Es recomendable que los alimentos se encuentren lo más secos posibles para que cocinarlos sea de lo más saludable.
  4. Si notas que el aceite se encuentra oscurecido o humeado, es mejor que lo deseches, ya que no es el adecuado para freír tras muchos usos.
  5. Siempre se pueden colocar los alimentos encima de un papel de cocina, de esta forma absorberá el máximo aceite posible.
Aceite de oliva Superama

Consejos de almacenamiento

La forma de almacenar el aceite de oliva también es importante para que puedas disfrutar de sus beneficios. De no hacerlo bien, puede perder sus propiedades:

  • Procura guardarlo en un lugar fresco, seco y donde no reciba luz artificial ni los rayos de sol directamente.
  • No dejes la botella cerca de la estufa u otras fuentes de calor mientras cocinas. Podría calentarse, y si eso ocurre cada vez que lo usas, iría perdiendo propiedades.
  • Cierra bien la tapa tras usarlo, cuanto menos le dé el aire mejor.
  • Si han pasado más de seis semanas desde que abriste la botella, es probable que el aceite haya perdido algo de aroma y sabor, incluso puede que haya disminuido la presencia de antioxidantes porque en contacto con el aire se acelera su oxidación (se enrancia).
  • Si no lo vas a usar en mucho tiempo, quizá te convenga más comprar botellas pequeñas.

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