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Vinos de España: calidad desde la Madre Patria

Descubre las características de los vinos españoles y por qué fascinan al mundo

Con 3.7 millones de hectolitros de vino generados al año, España se posiciona como el tercer productor mundial de la “bebida de los dioses”, después de Italia y Francia.

Sin embargo, los suelos y climas de la Madre Patria les brindan características únicas a sus uvas: acidez, aromas, azúcares, pigmentos y taninos, entre otros elementos que se suman a preparaciones estrictamente protegidas para conservar su tradición.

Estas son las principales características de los vinos españoles.

Vinos blancos

La mayoría de estos vinos se obtienen a partir de la uva blanca, la cual abarca 50% de los viñedos españoles, gracias a las altas temperaturas. Los principales vinos blancos son:

Vinos moscateles: se elaboran principalmente en Andalucía, Levante y Navarra a partir de la uva moscatel. La identidad de este vino se centra en sus tonos dorados, sabores frescos y aromas florales.

Vinos Pedro Ximénez: proceden de la uva blanca del mismo nombre y el proceso para convertirla en vino puede ser sumamente dificultosa, ya que se debe dejar asolear la fruta de 4 a 15 días, lo que naturalmente la deshidrata y dificulta su fermentación. Sin embargo, el resultado puede ser bastante fructífero, pues se obtienen vinos dulces, concentrados y densos, con colores que van del café al dorado.

Vinos malvasía: representativos de la región de Canarias, que por su cercanía con el mar brindan un sabor mineral, bastante cuerpo y colores amarillos y dorados.

Vinos tintos

Siempre se elaboran a partir de uvas tintas y, dependiendo de su proceso de elaboración, algunos vinos serán destinados a una maduración en barricas de roble o maceración carbónica. Los principales vinos tintos españoles son:

Vinos tintos de crianza: las uvas utilizadas para estos vinos se encuentran en su mejor etapa de maduración para adquirir un excelente sabor y aroma, la mayoría de las uvas empleadas son tempranillo, graciano, merlot, cabernet sauvignon y garnacha. Su experiencia y facilidad de producción permiten que sean de los vinos más consumidos en España y uno de los consentidos en países como México.

Vinos tintos jóvenes: la identidad de los vinos jóvenes reside en la conservación de sus características primarias: color, aroma, jugosidad de los taninos y acidez. Los vinos jóvenes presentan colores violáceos y aromas afrutados que recuerdan a los suelos en los que son procurados, pueden ser carnosos o ligeramente salados.

Vinos tintos de roble: se dejan envejecer hasta seis meses en barrica, sumándole un tiempo de reposo en botella. Cabe destacar que los vinos tintos de roble son cada vez más demandados, pues se han convertido en una insignia de sofisticación y sabor agradable por sus tonos afrutados y aromas a madera.

La variedad de vinos españoles es tan amplia como su diversidad

El tercer productor mundial de vinos tiene un sinfín de variedades de vinos, tonalidades, sabores, aromas y experiencias. Estos son otros representativos de la Madre Patria.

Vinos rosados: el color tan característico de estos vinos se debe a la fermentación de la uva tinta y su leve contacto con partes sólidas de la uva y racimo, dependiendo de este contacto pueden obtenerse tonos desde fresa o  grosella hasta cobrizos.

Los sabores, como podría indicarnos su color, son más dulces y ligeros que el tinto. Sus aromas son frutales y florales.

Vinos espumosos: si bien, el vino espumoso más famoso del mundo es el francés, la región de Cataluña produce una gran cantidad de uvas blancas que se transforman en vino espumoso llamado cava.

Sin duda, el mundo del vino tiene una gran aportación de España. Conoce de primera mano sus sabores, aromas, texturas y una increíble experiencia sommelier en Sabor y Estilo.