El sol y la vitamina D

El sol y la vitamina D

Descubre las razones por las cuales no puedes prescindir de esta vitamina, tan necesaria para la salud

La fuente más importante de vitamina D para nuestro organismo es el sol. Ésta se produce en la piel gracias a los rayos ultravioleta beta (UVB). Sin embargo, el exceso de radiación solar puede ser nocivo para la salud, por eso hay que saber exactamente cómo hacerlo.

Funciones y dosis

La vitamina D ayuda al sistema inmunológico y está encargada de mantener los huesos fuertes (sin ella, éstos se “reblandecen”). En los niños esto se conoce como raquitismo y pueden incluso curvar sus piernas. En los adultos se denomina osteomalacia. La deficiencia también produce depresión.

La recomendación aproximada de vitamina D diaria es de 10 microgramos al día o 400 Unidades Internacionales (UI). Sin necesidad de quemarte la piel al sol puedes producir en minutos de 10,000 a 25,000 UI.

¿Cómo tomar el sol para obtener vitamina D?

Según información recopilada por el diario español El País, que cita investigación publicada en la revista Science of the Total Environment, entre abril y julio serían suficientes unos 10 minutos para adquirir la vitamina D para personas con tipo de piel III (cabellos castaños y pieles intermedias que enrojecen antes de broncearse). Mientras que en octubre se comienzan a necesitar unos 30 minutos y durante el invierno se requieren hasta 2 horas.

Sin embargo, la cantidad que obtenemos de esta vitamina también depende de los siguientes factores:

  • Color de la piel. La melanina es la sustancia que pigmenta la piel, la protege de los rayos de sol, por tanto, entre más oscura sea la piel, menos te quemas, pero también produces menos vitamina D.
  • Edad. Entre más joven, más vitamina D generas. La gente mayor, por su parte, tiene dificultad para producirla, pero es cuando más la necesita. Los bebés menores de un año deben exponerse al sol según lo recomendado por su pediatra para producir dicha vitamina. Pero extrema las precauciones con ellos, su piel es delicada y pueden quemarse con suma facilidad.
  • Superficie expuesta. Obviamente no se genera la misma cantidad de vitamina D si se asolea una mano que si se asolea la espalda completa, entre más superficie se expone, más vitamina D se produce.
  • Bloqueadores. Los filtros y bloqueadores solares reducen la producción de vitamina D y se necesita más tiempo para producirla.
  • Ángulo de los rayos del sol. Entre más perpendiculares sean los rayos del sol, más sirven. Una regla sencilla es: cuando tu sombra es más corta que tu estatura generas más vitamina D. Entonces cuando la sombra es larga no sirve tanto asolearse.
  • Altitud. Entre más cerca del sol se esté, más posibilidades hay de quemarse, por eso el astro rey es más intenso en la cima de una montaña que a nivel del mar.
  • Contaminación. La contaminación refleja los rayos UVB y los manda al espacio, esto es un problema de las ciudades contaminadas pues repercute en la producción de vitamina D de sus habitantes.
  • Nubosidad. Quizá te hayas dorado la piel en un día nublado, pero las nubes bloquean los rayos UVB y no se produce vitamina D.
  • Vidrios. Bloquean completamente el paso de los rayos UVB y no sirve de nada asolearse a través de ellos.

Así que la próxima vez que tomes el sol, piensa que le estás haciendo bien a tu cuerpo, pero recuerda hacerlo sin exceso para que no te sea contraproducente.

Con información de: El País