Vida Saludable

Motivos para amar a los abuelos y correr a abrazarlos

Son padres, maestros, amigos, enfermeros, chefs y hasta abogados; por esto y más los amamos y celebramos en el Día de los Abuelos

Los abuelos deberían ser eternos, ¿no crees? Su amor, cuidados y sabiduría no los ofrece nadie más. La mayoría de las familias reconocen la importancia de los abuelos, pues muchas veces son el principal apoyo de los padres y el mejor aliado de los nietos.

En honor a todos ellos, celebremos el Día de los Abuelos (28 de agosto) recordando todo lo que son para nosotros y por qué los amamos tanto…

Son como nuestros papás… sin la responsabilidad de serlo

Con los nietos, los abuelos se dan el lujo de tomar el papel de padres… sólo cuando es muy necesario. Con ellos sabemos que puede haber una que otra llamada de atención, que no es nada comparada con el regaño de mamá o papá. La función de los abuelos es disfrutar de los nietos y consentirlos como no pudieron gozar de sus hijos al tener que educarlos. Por eso se dice que: “los abuelos son padres con una segunda oportunidad”.

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Son maestros y alumnos a la vez

Casi nunca tienen un “no sé” como respuesta a nuestras dudas. Hasta nos dan cátedra con lujo de detalles. Pero a la vez, con ellos podemos sentirnos como eruditos de la tecnología cuando nos piden que les enseñemos a usar su celular, computadora o ver sus series favoritas en streaming.

Los abuelos son maestros y alumnos a la vez

El contacto entre abuelos y nietos permite a cada uno aprender del otro.

Son guardias cariñosos

Mamá y papá pueden tener la seguridad de que cuando nos dejan a cargo de los abuelos mientras trabajan o tienen alguna salida, estaremos bien cuidados y nada importante nos faltará.

Son el “pegamento” de la familia

La casa de los abuelos se abre con cualquier pretexto para toda la familia, tanto que una de las frases de abuelos que más dicen es: “para venir a esta casa no necesitas invitación”. Así que muy probablemente tengamos grandiosas cenas de Navidad o divertidas reuniones con los tíos y primos.

Son los mejores chefs del mundo

Puede ser que mamá o papá tengan una sazón extraordinaria, pero de alguna forma la adquirieron. La comida de la abuela es una de las cosas que más se recuerdan cuando ya no está, valórala si aún la tienes.

¿Quién no ama la sazón de la abuela?

La sazón de la abuela es de lo que más nos hace recordarla donde quiera que estemos.

Son autores de recuerdos maravillosos

Cuando nos convertimos en adultos y hacemos recuento de nuestras vidas, lo más probable es que recordemos aquellas veces en que nuestro abuelito jugaba futbol con nosotros o cuando nos recogía de la escuela y nos compraba helado, o cuando nuestra “abue” nos preparaba nuestro platillo favorito o nos daba esos pesitos que necesitábamos para comprar dulces.

Son doctores y enfermeros

Desde que nacemos, nuestros papás acuden a los abuelos para aprender a cuidarnos como lo hicieron con ellos. Conforme crecemos, saben cómo remediar la gripe y los “empachos”. Y si alguien sabe de remedios naturales y medicinas, son ellos, por lo que son nuestros mejores cuidadores cuando estamos enfermos.

Son abogados y cómplices

Otra frase de abuelos que es muy común es: “déjalo, es sólo un niño”, que generalmente dicen cuando mamá o papá nos regañan por haber hecho alguna travesura. Ni qué decir cuando tratan de convencer a nuestros papás de levantarnos el castigo para poder ir a una fiesta.

Son amigos incondicionales

Los brazos de una abuelita o abuelito son confortables, sobre todo cuando estamos tristes. A ellos podemos acudir en busca de consuelo, nos escuchan desinteresadamente y, en muchas ocasiones, pasamos tanto tiempo juntos que conocen cosas de nosotros que ni nuestros papás saben.

Los abuelos son amigos incondicionales

La función de los abuelos que hacen con mucho gusto es escucharnos, consentirnos y “apapacharnos” cada vez que lo necesitamos.

Son consejeros gratuitos

Bien dicen que las personas que dan los mejores consejos en la vida son quienes tienen más problemas… ¡o quienes ya han sobrevivido a todos!, como los abuelos. Aunque a veces creemos que lo que nos dicen no tiene sentido, tarde o temprano entendemos y recordamos: “bien me lo decía mi abuela”.

¿Cuáles otros motivos para amar a los abuelos tienes tú?